¿Qué hago con esto?

¿Alguna vez te has preguntado:
«¿Qué hago con esto?»
¿Con una palabra hiriente, una puerta cerrada o una injusticia que pone todo en duda?
Como en un rompecabezas, tienes algunos fragmentos en tus manos, pero no sabes dónde colocarlos.
Esto sucede porque hay temporadas cuyo significado solo se revela después de haberlas atravesado.
David lo descubre en el Salmo 18, que comienza diciendo:
«De David, que dirigió al Señor las palabras de este cántico cuando el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl.»
David vuelve a mirar su pasado con una perspectiva nueva. Después de haber preguntado y clamado, ahora puede cantar acerca de la gracia de Dios.
Su testimonio nos muestra tres actitudes que debemos adoptar frente a situaciones que no siempre comprendemos:
- TEN PACIENCIA Y CONFÍA — Salmo 18:5-7
Cuando todo parece estar bloqueado, puedes clamar a Dios.
Tu impotencia nunca anula Su omnipotencia.
Hay momentos en los que no sabes qué hacer, pero Dios sigue teniendo el control. Aunque no veas una salida, Él sigue obrando.
No confundas el silencio de Dios con Su ausencia.
- PERSEVERA Y AVANZA — Salmo 129
Si el enemigo ha dejado surcos en tu alma, solo la gracia de Dios determina lo que crecerá allí.
El enemigo quizás tenga el arado, pero Dios tiene la semilla.
Lo que alguien quiso usar para destruirte, Dios puede utilizarlo para producir crecimiento, madurez y testimonio.
No te detengas por lo que sucedió.
Sigue avanzando.
- PROCLAMA Y ADORA — Salmo 18:7, 50
Recuerda quién es Dios.
Una puerta cerrada no significa que Dios te haya abandonado.
Una respuesta tardía no significa que Dios no te esté escuchando.
Y una temporada difícil no cambia quién Dios es.
No permitas que una temporada de incomprensión te diga quién es Dios.
Adóralo, no porque entiendas todo, sino porque Él permanece fiel.
Hoy, vuelve tu mirada hacia Aquel que siempre cumple Sus promesas.
Confía en Él.
El tiempo demostrará que tu fe no fue en vano.